Este fin de semana largo en un soleado
otoño, la conversación giro en torno al proyecto del arquitecto genovés Renzo Piano y su último trabajo, el rascacielos de 150 metros, nueva sede del grupo San Paolo IMI en Torino (Turín), una banca que es parte de la historia y marca importante de la ciudad de Torino.
Una directora de Museo, dos restauradores y dos que éramos historiadores del arte, entre una rica cena y delicioso vino conversamos de los alcances, aciertos y aprensiones en relación a esta obra y su efecto en la ciudad. Con pasión se daban ejemplos que hacían paragones con esta experiencia, argumentos que por cierto tenían una contundente estética en sí mismos, por lo cual se compuso un pensamiento colectivo que trajo reflexión y ganas de salir a entrevistar a la gente y contrastar nuestras opiniones.
otoño, la conversación giro en torno al proyecto del arquitecto genovés Renzo Piano y su último trabajo, el rascacielos de 150 metros, nueva sede del grupo San Paolo IMI en Torino (Turín), una banca que es parte de la historia y marca importante de la ciudad de Torino.Una directora de Museo, dos restauradores y dos que éramos historiadores del arte, entre una rica cena y delicioso vino conversamos de los alcances, aciertos y aprensiones en relación a esta obra y su efecto en la ciudad. Con pasión se daban ejemplos que hacían paragones con esta experiencia, argumentos que por cierto tenían una contundente estética en sí mismos, por lo cual se compuso un pensamiento colectivo que trajo reflexión y ganas de salir a entrevistar a la gente y contrastar nuestras opiniones.
Porque lo que voy comprendiendo cada vez más en este tipo de conversación, de las cuales participo con cierta regularidad y desde dos interesantes perspectivas contrastantes: Una de ellas que se construye en el contexto de la ciudad donde vivimos (donde esta nuestra casa con nuestro libros) que es Valparaíso en chile y la ciudad donde estamos por periodos por trabajo y familia que es Torino en Italia. Son diversas en todo orden de cosas. La primera se organiza a nivel intelectual y urbanístico, con debates contingentes en relación a las actividades que se proyectan y desarrollan en la ciudad, que genera un reciente plan para organizar su casco histórico. Con una administración joven en estas materias y no exenta de errores propios de un proceso de aprendizaje. La segunda ciudad, es una vieja sabia en estas materias, sabe lo que tiene, porqué, de dónde y no se cuestiona, no se hace siquiera la pregunta de su cuidado, auténticamente incorporado en su ADN. P
Entonces de estos dos contrastes lo que voy comprendiendo y que tomo un concepto que expreso Baudelaire, quien fue también uno de los grandes críticos de la ciudad moderna “la ciudad cambia más deprisa que el corazón de sus habitantes” me gusta porque expresa muy bien que existe en los cambios urbanísticos de una ciudad, un desequilibrio entre el pasado, el presente y el futuro, un momento de espacio abierto, un momento de confusión, pero también de expectación, donde existe un liderazgo de un creador de un artista que ve más allá del momento en el cual esta creando. Eso es fascinante. A veces surgen las grandes obras maestras que marcan historia, y otras aquellos momentos desfavorables en la vida de los que habitamos una ciudad. No es el caso por cierto del arquitecto Renzo Piano que ha creado elementos urbanos y culturales que admiramos y esa suerte de historia con su obra, nos genera una base para pensar que la obra en torino no será la excepción. Existe una confianza por que ha cumplido en el tiempo la promesa a la ciudad de belleza, flexibilidad, utilidad, respeto y coherencia.
Pero aún su vasta experiencia y éxito, no nos da ese elemento emocional certero ante la altura por ejemplo de su obra, o el emplazamiento de ésta, que dentro de la historia de Torino y su estilo, despierta una cierta cautela. Porque estamos un paso atrás de su mirada, sólo vasta entregarse al aprecio de su proceso y ver el esperado distinguido final para un escenario tan elegante como es esta ciudad. Piensen que Torino ciudad antigua, ciudad que hasta hoy tiene un skyline donde resalta sólo la "Mole Antonelliana" (la mole).
Entonces sin duda que esta obra de Renzo Piano contribuirá ha dibujar otra vez el "skyline" de la ciudad de los próximos años. Aunque muchos también piensan
si ya en el siglo XXI tiene sentido cambiar el skyline de una ciudad que ha logrado mantenerlo como una imagen de las más estables del mundo. También como es lamentable alguna prensa hacia un equivocado skyline donde aparecia el racacielos mucho más alto que la mole que por un hecho de perspectiva es imposible, pero que la mirada rápida de un diario, asustaba.
Adyacente al centro histórico de Torino, teniendo una posición estratégica en el ámbito del plano de desarrollo urbano de la ciudad esta obra será una de la cual se hablará en el mundo.
Es muy interesante estos momentos del presente de una intervención de este tipo. Todos conversan y se preguntan del hecho que circunda, la propiedad del espacio y por sobre todo del recuerdo de la imagen conocida que ya no estará tal cual como era y del como se proyectará el ciudadano en ella. Hay una nostalgia intrínseca en la conciencia de ese cambio.
Muchos ven progreso, que es un pensamiento recurrente cuando estamos frente a obras glamorosas y de dimensiones celestiales. Pero la constante duda si el progreso que entienden unos es el mismo que entiende el otro.
En estas cuestiones es sano el debate ciudadano, donde me gusta mucho y me acomoda el que se da en Torino, es un debate sano desde el punto de vista de los hechos, tiene una cierta ciencia de análisis y un respeto y tranquilidad en relación a lo ya ganado de quienes son y que tipo de ciudad quieren ser.
Las ciudades necesitan crecer, hay elementos prácticos y económicos que se incorporan a la lista de complejidad del desequilibrio temporal. Y el arte de crear el plan de cómo crecer es un desafío para el mundo entero. Tanto cuando el urbanismo se aplica a una ciudad nueva donde se especula un futuro sin pistas claras, salvo la de modelos clásicos, como cuando el urbanismo interviene una ciudad histórica, donde la especulación del futuro debe ser por condición, una relación fraternal con su pasado, no puede desconocerlo, o dejar el apellido que las nombra a ambas. Sino es ahí donde se genera la perdida de identidad que para mi se traduce en la práctica de la falta de interés por ella, por ende la consecuencia de su descuido.
Entonces de estos dos contrastes lo que voy comprendiendo y que tomo un concepto que expreso Baudelaire, quien fue también uno de los grandes críticos de la ciudad moderna “la ciudad cambia más deprisa que el corazón de sus habitantes” me gusta porque expresa muy bien que existe en los cambios urbanísticos de una ciudad, un desequilibrio entre el pasado, el presente y el futuro, un momento de espacio abierto, un momento de confusión, pero también de expectación, donde existe un liderazgo de un creador de un artista que ve más allá del momento en el cual esta creando. Eso es fascinante. A veces surgen las grandes obras maestras que marcan historia, y otras aquellos momentos desfavorables en la vida de los que habitamos una ciudad. No es el caso por cierto del arquitecto Renzo Piano que ha creado elementos urbanos y culturales que admiramos y esa suerte de historia con su obra, nos genera una base para pensar que la obra en torino no será la excepción. Existe una confianza por que ha cumplido en el tiempo la promesa a la ciudad de belleza, flexibilidad, utilidad, respeto y coherencia.
Pero aún su vasta experiencia y éxito, no nos da ese elemento emocional certero ante la altura por ejemplo de su obra, o el emplazamiento de ésta, que dentro de la historia de Torino y su estilo, despierta una cierta cautela. Porque estamos un paso atrás de su mirada, sólo vasta entregarse al aprecio de su proceso y ver el esperado distinguido final para un escenario tan elegante como es esta ciudad. Piensen que Torino ciudad antigua, ciudad que hasta hoy tiene un skyline donde resalta sólo la "Mole Antonelliana" (la mole).
Entonces sin duda que esta obra de Renzo Piano contribuirá ha dibujar otra vez el "skyline" de la ciudad de los próximos años. Aunque muchos también piensan
si ya en el siglo XXI tiene sentido cambiar el skyline de una ciudad que ha logrado mantenerlo como una imagen de las más estables del mundo. También como es lamentable alguna prensa hacia un equivocado skyline donde aparecia el racacielos mucho más alto que la mole que por un hecho de perspectiva es imposible, pero que la mirada rápida de un diario, asustaba.
Adyacente al centro histórico de Torino, teniendo una posición estratégica en el ámbito del plano de desarrollo urbano de la ciudad esta obra será una de la cual se hablará en el mundo.
Es muy interesante estos momentos del presente de una intervención de este tipo. Todos conversan y se preguntan del hecho que circunda, la propiedad del espacio y por sobre todo del recuerdo de la imagen conocida que ya no estará tal cual como era y del como se proyectará el ciudadano en ella. Hay una nostalgia intrínseca en la conciencia de ese cambio.
Muchos ven progreso, que es un pensamiento recurrente cuando estamos frente a obras glamorosas y de dimensiones celestiales. Pero la constante duda si el progreso que entienden unos es el mismo que entiende el otro.
En estas cuestiones es sano el debate ciudadano, donde me gusta mucho y me acomoda el que se da en Torino, es un debate sano desde el punto de vista de los hechos, tiene una cierta ciencia de análisis y un respeto y tranquilidad en relación a lo ya ganado de quienes son y que tipo de ciudad quieren ser.
Las ciudades necesitan crecer, hay elementos prácticos y económicos que se incorporan a la lista de complejidad del desequilibrio temporal. Y el arte de crear el plan de cómo crecer es un desafío para el mundo entero. Tanto cuando el urbanismo se aplica a una ciudad nueva donde se especula un futuro sin pistas claras, salvo la de modelos clásicos, como cuando el urbanismo interviene una ciudad histórica, donde la especulación del futuro debe ser por condición, una relación fraternal con su pasado, no puede desconocerlo, o dejar el apellido que las nombra a ambas. Sino es ahí donde se genera la perdida de identidad que para mi se traduce en la práctica de la falta de interés por ella, por ende la consecuencia de su descuido.
Hoy en Torino se debate los alcances de la construcción de esta gran torre y se debate porque viene a jugar un rol en la imagen de quienes son.
Les presento el proyecto para que sean parte de esta historia que hoy se cuenta on line:
http://www.archiportale.com/progetti/schedaprogetto.asp?preview=&IdProg=1392



